NUESTRO RITUAL
Todo gran mezcal nace de un proceso bien hecho.
En El Viejo Pablo, cuidamos cada detalle para crear un mezcal auténtico, lleno de carácter y de la más alta calidad.
PASO 1
COSECHA
Todo comienza en el campo, con la cosecha de las piñas de agave maduras. Los jimadores cortan las hojas con su coa, dejando el corazón del agave listo para transformarse en mezcal. Es un trabajo artesanal que requiere experiencia, fuerza y precisión.
Paso 2
HORNEADO
Las piñas se cuecen lentamente en hornos de piedra cónicos, alimentados con leña. Este paso es clave, ya que el humo y la tierra aportan los aromas y sabores característicos del mezcal. Durante varios días, el calor convierte los azúcares del agave en la base dulce del destilado.
Paso 3
MACHACADO
Una vez horneadas, las piñas se machacan o muelen tradicionalmente con tahona (una gran piedra tirada por un motor). Este proceso rompe las fibras del agave para liberar los jugos fermentables, llenos de sabor ahumado y dulzura natural.
Paso 4
FERMENTACIÓN
Los jugos y fibras del agave se colocan en tinas de madera abiertas, donde comienzan a fermentar de manera natural gracias a las levaduras del ambiente. Aquí, la mezcla cobra vida, transformando los azúcares en alcohol y definiendo el carácter único de cada lote.
Paso 5
DESTILACIÓN
Finalmente, el mezcal se destila en alambiques de cobre o barro, separando las impurezas y concentrando los sabores. El resultado es un espíritu puro, intenso y lleno de historia, listo para descansar o disfrutarse joven, directo del corazón del agave.